Sergio Aníbal Martínez. Reforma. Mexico City: Mar 30, 2008.
Uno de los grandes desafíos de las megaciudades radica en obtener los suficientes recursos hídricos para satisfacer las necesidades de la población que las habita.
Varias consideraciones son importantes de tomar en cuenta ya no para el futuro, sino en el presente, para enfrentar el suministro de agua potable en las grandes ciudades.
Conviene saber que el 70% de la superficie del planeta está cubierta por agua, y que sólo disponemos del 3% de agua dulce; concentrada en los polos, únicamente sobrevivimos con el 1% de ella. A su vez, ese volumen disponible tiene una distribución en tres grandes rubros, como son la agricultura, la industria y, en menor medida, al consumo de la población.
Su distribución e infraestructura es desigual, por lo que muchos centros urbanos no disponen de fácil acceso al preciado líquido.
En el mundo, pocos países son los que cuentan con mayor disponibilidad, y naturalmente están cerca de las fuentes de generación de agua: Canadá, Nueva Zelanda, Chile, Islandia y Finlandia; estas naciones son los que mayor consumo per cápita representan.
El promedio mundial de necesidades diarias de agua para consumo doméstico varía, según la región y disponibilidad, entre 20 y 50 litros por habitante.
En contraste, se menciona que 1100 millones de personas carecen de acceso directo al suministro de agua, viviendo cuando menos a un kilómetro de distancia de las fuentes.
La situación en las ciudades no es mejor, ya que tienen problemas de escasez, distribución y contaminación. Según la ONU, el agua de mala calidad y la falta de higiene propicia la muerte de 1.8 millones de niños en el mundo.
En la Ciudad de México, llevamos, a lo largo de nuestra historia, sufriendo desde la época prehispánica, problemas de obtención de agua potable a pesar de que se vivió rodeado de ella.
Traer el líquido desde fuentes remotas de distancias de casi 150 kilómetros subirla al altiplano a 2240 metros sobre nivel del mar, ha representado un esfuerzo titánico durante muchos años para satisfacer la creciente demanda de toda la población.
Con la extracción de pozos profundos en distancias hasta de 400 metros, se surte mayoritariamente nuestras necesidades; de cada 10 litros de demanda, 7 son extraídos de los mantos acuíferos, los cuales han sido sobreexplotados, y ya muestran signos de agotamiento por la falta de recarga y recuperación. Desde fines de la década del los 90 y principios de 2000, estudios del Centro de Geociencias de la UNAM han comprobado que en Iztapalapa, en el DF, y en la región centro del país se extrae agua milenaria de los pozos debido a su agotamiento, y ese líquido contiene mucho manganeso y fierro.
Ahora, como consecuencia de la creciente urbanización provocada por el crecimiento demográfico, las ciudades representan los polos de mayor concentración de personas, aumentando así enormemente la demanda de agua potable.
Es necesario cuanto antes, cambiar los hábitos de consumo de agua y actuar urgentemente en el reciclamiento de la misma.
Sólo se da tratamiento y recuperación entre el 6 y 10% del agua residual en la Ciudad de México, mientras que otras ciudades del país, como en Monterrey, Aguascalientes y Chihuahua, le dan tratamiento al líquido residual entre un 90 y 100%, la cual se destina para usos industriales, comerciales o de riego de parques y jardines.
Principalmente el reciclamiento de agua está enfocado al uso de agua tratada para sustituir agua potable en procesos industriales, pero pronto será necesario tratar directamente el agua hasta lograr la potabilización para consumo humano.
Nueva cultura y conciencia del agua, el pago real del costo de la misma, reparación de fugas al interior de los hogares, atención a fugas en la red de distribución y sobre todo, reciclar y reusar las aguas residuales son algunas de las tareas urgentes que no podemos seguir postergando, porque el destino ya nos alcanzó.
Interesantes datos. Quiero aportar que en Tijuana B.C. se desarrollan mas y mas comunidades de asentamientos ilegales en los cañones que se encuentran ubicados a un lado de la frontera de los Estados Unidos o la ciudad fronteriza de San Diego.
En estos sitios son pocas las casas con acceso al agua potable de tal manera que las personas recurren a métodos alternativos como el rehusó de agua para lavar la ropa y regar sus plantas entre otros usos. La mayoría de los habitantes de estas comunidades también acostumbran a recoger agua durante épocas de lluvia.
Estoy trabajando como a Asistente de una estudiante del programa de doctorado del departamento de Geografía en la Universidad de Arizona que esta haciendo una investigación en la comunidad de San Bernardo en el Canon de Los Laureles. Ella pretende entender por medio de entrevistas cuantas personas reciclan su agua y de donde aprendieron estos métodos de rehusó de agua.
Muchas gracias.
Por: Adriana Gallardo el Agosto 30, 2008
a las 11:50 pm